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Fabada asturiana, plato saludable

Publicado 20/10/2019

La Fabada Asturiana cuyos ingrendientes principales son fabas, chorizo, morcilla y panceta de cerdo... es un plato saludable y el plato estrella de El Jamonar.

 

El equipo "El Jamonar" dirigido por Jose Angel Hermida Sanz desde 1993, pretende comunicar y difundir las virtudes de la comida casera.

Mediante este Blog iremos comentando temas que en muchas ocasiones no son conocidos por la mayoría de los consumidores.

Actualmente estamos inmersos en una cultura de lo sano, que provoca que nos equivoquemos en multitud de ocasiones, pensando que no son saludables determinados productos que nuestros abuelos comían habitualmente.



1.- La faba asturiana


Amigos. Qué os vamos a contar yo sobre esto que no sepáis. Pues cosas de nutrición, que la pobre está muy vilipendiada, por crear un supuesto plato flatulento, graso y fuertísimo. Pero no es para tanto ya que tiene un gran interés nutricional.Fabas asturianas y compangoFabas asturianas y compango

Y pensar que antes de traerlas de América, las usaban para alimentar al ganado…¡qué desperdicio!. Poco a poco se fueron haciendo un hueco en la gastronomía europea, y concretamente en Asturias, se hicieron las dueñas y señoras de nuestros tópicos.

A nivel de micronutrientes, la faba asturiana es una estupenda fuente de elementos interesantes:

- Calcio, magnesio y fósforo para una buena salud ósea, un crecimiento armonioso en niños o una sólida estructura en la vejez. Cada 100 gramos obtenemos 143 mg de calcio, 408 mg de fósforo y 141 mg de magnesio.

- Hierro (8,3mg por cada 100 gr de fabas) es ideal para prevenir y tratar la anemia.

- Selenio (3,3 mg), cinc (2,9 mg) y fitoesteroles, tiene propiedades antioxidantes, antienvejecimiento y es un buen controlador del colesterol.

Las fabas no sólo nos aportan fibra, que nos ayuda a prevenir el estreñimiento, a disminuir los niveles de colesterol en sangre y mantener más estables los niveles de azúcar en sangre.

También nos aportan folatos, de manera que es un alimento interesante para las embarazadas y los niños en crecimiento, ya que los folatos tienen una acción antianémica y además previenen de malformaciones fetales, favoreciendo el crecimiento y desarrollo del niño.

Además, nos aportan potasio en gran cantidad y son pobres en sodio, por lo que ayudan a combatir la hipertensión y la retención de líquidos.

Por lo tanto, las fabas son recomendables para las embarazadas, los niños y las personas que sufren estreñimiento, colesterol, diabetes o hipertensión.

Las proteínas que nos aportan las fabes son incompletas pero se complementan con las proteínas del chorizo, morcilla y panceta o bien con las del pan que acompaña siempre a nuestras comidas.

2.- El chorizo asturiano

¿Sabías que los embutidos curados como el chorizo tienen una cantidad similar de colesterol que la merluza?
¡Seguro que ni te lo imaginabas!

Un reciente estudio, avalado por la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España, concluye que los embutidos curados poseen importantes propiedades nutricionales y contribuye a eliminar falsas creencias.
En el estudio se comprueba que el chorizo y los demás embutidos curados poseen un alto contenido de proteínas, minerales y vitaminas de manera que son un alimento recomendado dentro de una dieta saludable.

BENEFICIOS:
Poseen un alto contenido de proteínas, minerales como el fósforo, el hierro y el zinc y vitaminas del grupo B, en concreto la vitamina B1, la B3 y la B12.

Los embutidos curados contienen en torno al 30% de grasa, pero cabe destacar que la mayor parte de esta es grasa insaturada. Además en su conjunto cuenta con una composición de ácidos grasos que se acerca al perfil lipídico recomendado en una alimentación saludable.

La carne de cerdo presenta un contenido limitado de colesterol. En el caso de los embutidos curados, estos contienen 72 mg de colesterol por 100 g, por lo que consumidos en las cantidades y frecuencia apropiadas encajan perfectamente dentro de una alimentación variada y equilibrada que permita mantener unos niveles de colesterol sanguíneo adecuados.


La sal es necesaria en la producción de embutidos curados para inhibir el crecimiento microbiano, el deterioro del producto o el desarrollo de microorganismos patógenos. En todo caso, cabe resaltar que los niveles de ingesta tanto en términos de frecuencia como de cantidad de los embutidos curados no suponen un aporte de sodio significativo en nuestra dieta.

3.- Morcilla asturiana 

La morcilla es baja en carbohidratos y una fuente importante de proteínas, hierro, potasio, magnesio, zinc y calcio.

Los beneficios que reportaría su consumo serían la producción de glóbulos rojos y la prevención de la anemia.

4.- Panceta de cerdo

La carne de cerdo, como es la panceta, contiene muchas proteínas de gran valor biológico. La panceta también tiene muchas vitaminas, entre ellas es importante que sepáis que tiene vitamina B12, vitamina B6, niacina, tiamina y rivoflavina, entre otras. También tiene alto contenido en minerales como hierro, fósforo, potasio, magnesio y zinc, que son muy necesarios para mantener unos correctos biorritmos corporales.

Continuamente demonizada, ¿por qué?
Si os digo aceite de oliva, ¿qué pensáis? Que es muy bueno, ¿cierto? Bueno pues necesitáis saber que alrededor del 14% son grasas saturadas, 14% de grasas poliinsaturadas y el 72% de grasa monoinsaturada. La mayor parte de la grasa monoinsaturada del aceite de oliva es una sustancia llamada ácido oleico, que es un ácido graso omega-9.

Si ahora digo panceta, ¿qué se os viene a la cabeza? Que contiene muchísima más grasa que el aceite y que es malísima. La panceta contiene un 40% de grasa saturada pero que una gran parte de ésta es ácido esteárico: que dentro del cuerpo se convierte en ácido oléico. El ácido esteárico se ha demostrado que disminuye el colesterol LDL, que es el que consideramos como colesterol “malo”, y un 50% de ácido oleico.


En realidad, ¿son tan diferentes? La industria ha favorecido a una mientras que ha castigado a la otra. Y es que no es lógico promover un alimento como el aceite de oliva por su alto contenido en ácido oleico y castigar a otro cuyos niveles en ácido oleico no son tan diferentes de los del aceite.

Resumiendo que la mezcla de estos cuatro ingredientes obtiene unos resultados nutricionales muy saludables.

Que aproveche nuestra fabada.

El Equipo Jamonar

 

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